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http://www.aaas.org//news/releases/2001/chagassp.shtml
Según los investigadores de Science, impedir que los animales entren enlos dormitorios podría reducir el riesgo de contraer la enfermedad de Chagas
De acuerdo con un nuevo informe publicado en el número del 27 de julio de la revista Science, mantener a los pollos, y especialmente a los perros, fuera de los dormitorios podría reducir el riesgo de la infección letal de la enfermedad de Chagas en las zonas rurales de América Central y del Sur.
El estudio es el primer modelo matemático de la infección de la enfermedad de Chagas en que se utilizan datos obtenidos de diferentes familias de localidades enteras, según explica el autor principal, Joel E. Cohen, de Rockefeller University y Columbia University.
La enfermedad de Chagas, o tripanosomisasis americana, consiste en una infección crónica frecuentemente letal, producida por el parásito Trypanosoma cruzi, el equivalente americano al parásito que causa la enfermedad del sueño en África. El T. cruzi es transmitido por las heces infectadas de insectos llamados triatómidos, los cuales se alimentan de sangre y se conocen comúnmente como chinches, sanguisugas (chinches de trompa cónica), vinchuca (gran pulga negra), o barbeiros.
Según la Organización Mundial de la Salud, de 16 a 18 millones de personas, desde México hasta la Argentina, se hallan afectadas por la enfermedad de Chagas, y otros 100 millones, o sea el 25 por ciento de la población de la región, corren el riesgo de ser infectados. Dicha infección dura toda la vida, y puede causar afecciones cardíacas mortales.
A pesar de los programas de fumigación y de las pruebas de sangre a nivel nacional que se llevan a cabo en Latinoamérica, la enfermedad de Chagas sigue siendo un "serio obstáculo para la salud y el desarrollo económico", especialmente entre la población rural de escasos recursos, indican los autores del estudio, Cohen y Ricardo E. Gürtler, de la Universidad de Buenos Aires.
A fin de comprender más claramente la manera en que el parásito T. cruzi se transmite en las zonas rurales, Cohen y Gürtler elaboraron un modelo matemático basado en los datos obtenidos de familias de tres aldeas rurales del noroeste argentino. Dicho modelo contempla las fluctuaciones estacionales de las poblaciones de insectos y parásitos en las viviendas, y su relación con el número de personas, pollos y perros que allí viven.
Los datos recopilados por el grupo de investigadores en el terreno muestran que, durante la primavera, en las aldeas abarcadas por el estudio los seres humanos, los pollos y los perros duermen todos dentro de las viviendas, y que se deja adentro a los pollos para evitar que alguien los robe o que los ataquen animales salvajes. Dado que la sangre de los pollos es la que más sirve de alimento a los insectos, la población de insectos dentro de las viviendas comienza a aumentar en la primavera y llega a su máximo durante el verano.
Si bien los pollos son inmunes a la infección del T. cruzi, éstos proporcionan una fuente importante de alimento a los insectos. Los pollos, por lo tanto, pueden contribuir a la población parasitaria total al aumentar el número de insectos que pueden entonces alimentarse de los perros y las personas infectadas que ocupan esas viviendas.
Después de los pollos, los insectos que se alimentan de sangre prefieren obtenerla de los perros-seleccionándolos aproximadamente el doble de veces que a los seres humanos-, y los perros son mucho más susceptibles que los seres humanos a ser infectados por los insectos. Teniendo en cuenta lo anterior, el modelo matemático pronostica que para una familia promedio de cinco miembros, tener dos perros domésticos infectados probablemente sea "lo peor que puede hacer una familia" en cuanto a aumentar la población de T. cruzi, según manifiestan los autores.
El estudio indica que basta con que una familia se deshaga de los perros infectados para casi erradicar la transmisión del parásito, a menos que éste sea reintroducido por otros perros, niños o insectos infectados.
Los investigadores de Science consideran que las conclusiones de su estudio pueden ser utilizadas conjuntamente con los programas de insecticidas y el empleo de materiales de construcción apropiados-los cuales reducen el número de insectos en las viviendas-con el propósito de disminuir la tasa de infección de la enfermedad de Chagas.
"Los programas de fumigación al nivel nacional que llevan a cabo los países latinoamericanos tienen mucho mérito, pero sus presupuestos no siempre son suficientes para continuar fumigando. Podría tomar hasta diez años terminar de fumigar todas las aldeas rurales, pero a los insectos les toma tan sólo de tres a cinco años volver a infestar por completo esas viviendas," explica Cohen.
Cohen confía en que los gobiernos, los antropólogos y los educadores en salud puedan ayudar a difundir el mensaje de que mantener a los animales domésticos fuera de los dormitorios puede reducir la diseminación del parásito de Chagas en los insectos y el riesgo de infección para los humanos.
Los investigadores de Science también consideran que su modelo para familias, abarcando localidades enteras, podría servir para evaluar la forma en que la propagación de otras enfermedades, tales como el paludismo o la leishmaniasis, puede verse afectada por el contacto con los animales domésticos.
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Esta investigación fue subsidiada en parte por la Rockefeller Foundation, la NSF, la Universidad de Buenos Aires, y los programas Fulbright y Thalmann, así como por el CONICET de la Argentina.
Portuguese translation of the press release
English translation of the press release
-- Becky Ham
