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http://www.aaas.org//news/releases/2010/1101cd_rights_es.shtml
La División del Caribe de la AAAS Explora las Conexiones Vitales entre Ciencia y Derechos Humanos
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Lea un recuadro sobre la maestra de preparatoria Gilda S. Jiménez, ganadora del Premio Lucy Gaspar a la Excelencia en Educación Científica 2010, otorgado por la División del Caribe de la AAAS.
Lea el texto completo de la ponencia de Jessica Wyndam durante la conferencia de la División del Caribe de la AAAS, "Definiendo y Aplicando el Derecho al Beneficio de la Ciencia: Un Papel Único para las Américas". También vea su plática, "Ciencia, Derechos Humanos y Recuperación de Haití".
Lea el texto completo de los comentarios de Daniel Altschuler, ex director del Observatorio de Arecibo y autor de "Niños de las Estrellas".
Lea una historia de contexto sobre asociaciones que están siendo desarrolladas entre la División del Caribe de la AAAS, científicos y educadores en Haití, y la comunidad de Ciencia y Tecnología de Estados Unidos.
Fritz Deshommes
SAN JUAN, Puerto Rico—Una tarde de martes del pasado enero, cuando la tierra debajo de Haití comenzó a moverse y temblar violentamente, decenas de personas corrieron de las calles a sus casas u otros edificios en busca de refugio. En retrospectiva, eso fue exactamente lo que no debieron hacer, dice Fritz Deshommes, vicerrector de investigación de l’Université d’État d’Haiti.
Sus reflejos, entendibles en muchos sentidos, contribuyeron a un desastre de proporciones hemisféricas: más de un cuarto de millón de edificios fueron dañados o destruidos, 230,000 personas murieron, y otras 300,000 resultaron heridas. Después de la tragedia, Deshommes ha llegado a la conclusión de que la falla en entender la seguridad básica en terremotos muestra que una falta de conocimiento científico puede tener un profundo impacto en los derechos humanos.
“La situación que tenemos con un déficit de ciencia en Haití – pobre educación científica influye el bienestar de los haitianos y causa daño a los derechos humanos tales como el derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho a educación y empleo”, dijo el ex periodista en la reciente conferencia anual de la División del Caribe de la AAAS.
La presentación de Deshommes fue un momento significativo en la conferencia en la Universidad de Puerto Rico-Río Piedras, en donde científicos, educadores, estudiantes, organizadores comunitarios y expertos en derechos humanos exploraron vínculos entre la ciencia y los derechos humanos. Los participantes discutieron cuestiones de salud, el medio ambiente, la educación y otros campos, con un enfoque en Puerto Rico y Haití. Pero también abordaron el emergente reconocimiento global del derecho humano a los beneficios del progreso científico y cómo un reconocimiento más amplio de este derecho podría mejorar la vida diaria en la Cuenca del Caribe, América Latina, y más allá.
En la evaluación e implementación de este derecho global, hay un “papel único para las Américas”, dijo Jessica Wyndham, directora en funciones del Programa de Ciencia y Derechos Humanos de la AAAS, a la conferencia.
La División del Caribe de la AAAS fue fundada en 1985 para crear un centro para los miembros de AAAS en todas las islas y países en la región caribeña, de Venezuela, a la República Dominicana y Haití hasta la Península de Yucatán de México. La división convocó a su 25ª conferencia anual del 24-25 de septiembre, reuniendo a más de 200 personas para un programa especial de aniversario de dos días.
Jorge Colón
Bajo el tema “Perspectivas en Neurobiología y Derechos Humanos”, el presidente de la división, Jorge Colón y la Junta Directiva de la división crearon un programa que celebró los logros del pasado pero que se enfocó en áreas de interés claves para el futuro.
“Estamos emocionados sobre las perspectivas que ponentes y otros compartieron en nuestra conferencia y esperamos avanzar estas cuestiones en el Caribe”, dijo Colón, un profesor de investigación de química inorgánica y bio-inorgánica en la UPR, campus Río Piedras. “Construir un fuerte cimiento en la ciencia y educación científica y la promoción de los derechos humanos nos ayudarán a continuar beneficiando a nuestros miembros y el avance de la ciencia en la región caribeña para servir mejor a la sociedad”.
Alice S. Huang, presidenta de AAAS, se convirtió en el primer presidente de AAAS en asistir a la reunión anual de la división, y durante el banquete de aniversario de la división, dio un discurso sobre la importancia de las minorías y de las mujeres en el futuro de la ciencia y la innovación tecnológica en Estados Unidos.
El segundo día del programa incluyó una selección de sesiones sobre neurobiología y especialmente la neurociencia de la adicción. Steven Treistman, director del Instituto de Neurobiología de la Universidad de Puerto Rico (UPR), pronunció una ponencia plenaria sobre los factores biológicos y ambientales que dan forma a la neurobiología del alcoholismo.
Una sesión posterior cubrió un rango de temas neurobiológicos, desde diferencias de género en comportamientos adictivos y los efectos de los esteroides anabólicos en el cerebro hasta los ritmos circadianos y el aprendizaje de las abejas mieleras. Al mismo tiempo, la conferencia ofreció sesiones separadas sobre la ciencia cerebral para maestros y estudiantes a diferentes niveles, incluyendo un taller para estudiantes de secundaria y preparatoria sobre neurociencia y drogadicción.
Ciencia como un Dererecho Humano
La discusión de los derechos humanos fue abordada en los dos días de la conferencia. Inclusive antes de que la reunión comenzara formalmente, Wyndham se reunió con una docena de organizadores comunitarios, líderes de derechos humanos e investigadores puertorriqueños para discutir el derecho a los beneficios del progreso científico y cómo las preocupaciones locales podrían ser tratados dentro de ese derecho. La discusión continuó en forma más formal durante la noche de apertura de la conferencia.
En una plática que abrió la conferencia, Wyndham dijo que históricamente América Latina ha jugado un fuerte papel en el reconocimiento del componente científico en los derechos humanos.
Un derecho a los beneficios del progreso científico fue codificado desde 1948 cuando la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre fue adoptada en Bogotá, Colombia por la Novena Conferencia Internacional de los Estados Americanos. Más tarde ese año, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Wyndham explicó que incluyó lenguaje propuesto por Chile y modificado por Cuba: “Toda persona tiene el derecho de participar libremente en la vida cultural de la comunidad, gozar de las artes y compartir el avance científico y sus beneficios”.
En 1966, la ONU adoptó el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, un tratado vinculante que reconoce el derecho a “gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones”.
Ese pacto “también exige a los gobiernos conservar, desarrollar y difundir la ciencia; respetar la libertad indispensable para la investigación científica; y fomentar los contactos y cooperación internacional en la ciencia”, dijo Wyndham. Entre los 160 países que han ratificado el pacto, 26 son naciones latinoamericanas y del Caribe.
Un Derecho Abandonado – y Redescubierto
El derecho fue por muchos años abandonado en la política global, becas legales, la ciencia, los derechos y el activismo, dijo al público. Pero después, comenzando en 2007, un grupo de expertos convocados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) sostuvo una serie de reuniones para determinar cómo el derecho podría ser aplicado en la práctica. En 2009, tras una última reunión en Venecia, el grupo emitió un documento que fue más allá de lo que nunca antes en definir el derecho y sugiriendo obligaciones para que los gobiernos lo cumplieran.
En la fundación, la Declaración de Venecia sostuvo que los científicos deben ser libres para llevar a cabo su investigación. Los gobiernos deben proteger contra el abuso de la ciencia por parte de terceros. Y, Wyndham dijo, la declaración exhortó a los gobiernos a tomar acciones más amplias en educación, el involucramiento público con la ciencia, cooperación científica internacional, y otras áreas para ayudar a asegurar que el derecho es implementado.
El pasado abril, la Junta Directiva de AAAS adoptó una declaración sobre el derecho a los beneficios de la ciencia, prometiendo ayudar a que los científicos e ingenieros estén más involucrados en el continuo esfuerzo global para clarificar el sentido y las implicaciones prácticas de ese derecho.
“Las Américas tienen un papel único que jugar en darle sentido al derecho a beneficiarse del progreso científico, y demostrar lo que la realización de este derecho significa en la práctica”, Wyndham dijo al público de la División del Caribe. “Sin embargo, para que eso ocurra, será necesario que los científicos, estudiosos, abogados y la sociedad civil en general comiencen a demandar conformidad con este derecho”.
En comentarios tras la ponencia de Wyndham, educadores y líderes comunitarios puertorriqueños dejaron claro que ellos vieron el derecho a los beneficios de la ciencia como potencialmente valiosos a su trabajo en una gama de temas.
Alfonso Román, un representante de la Sección Puerto Rico de Amnistía Internacional, expresó preocupación sobre planes gubernamentales para una tubería de gas natural a lo largo de la isla que podría trastocar comunidades existentes y ecosistemas. Maricarmen Carrillo, una representante de la Asociación Nacional de Ley Ambiental de Puerto Rico, dijo que las descargas de una planta de energía a base de carbón que comenzó a operar en 2002 podría tener un impacto en la salud humana en Puerto Rico y en otras partes de la región caribeña.
“La conexión entre ciencia y derechos humanos es bastante clara cuando consideramos el medio ambiente”, dijo Carrillo. Pero, agregó: “Cuando hay una falta de acceso a la ciencia o la información científica, se limita la habilidad de la gente para exigir sus derechos”.
Otros ponentes también enfatizaron la necesidad de educación científica y mayor involucramiento entre científicos, el público y funcionarios electos. A Jorge Oyola, un representante de la Organización con Base Comunitaria de Los Filtros, le preocupó que algunas personas, sin información confiable, podrían haber tenido inquietud sobre vacunarse contra la gripe H1N1.
Un punto similar fue enfatizado por Daniel Altshculer, ex director del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico y representante de la Cátedra de UNESCO para la educación por la paz en UPR-Río Piedras. En comentarios presentados para la reunión, Altschuler citó investigación que descubrió una tasa de alfabetización científica de 28% en Estados Unidos—y la tasa en Puerto Rico, agregó, es probablemente, “muy por debajo” de esta.
Pero el gobierno, los medios, y los mismos científicos, tienen todos un papel en la falta de alfabetismo científico, dijo Altschuler. Y sugirió que la falta de discurso público sobre la ciencia podría empeorar con el gobierno de Puerto Rico recortando fondos para la Universidad de Puerto Rico.
“A fin de demandar su derecho a acceso al conocimiento científico y [los] beneficios de la ciencia, es necesario que la gente tenga un entendimiento de qué es ciencia, y qué no lo es, y una apreciación de los beneficios potenciales en el corto y largo plazo de las actividades científicas”, dijo. “Esto sólo se puede lograr mediante un esfuerzo muy activo y concertado dedicado al entendimiento público de la ciencia... Sólo cuando pasemos el 50% [de alfabetismo científico] la gente estará lista para exigir su derecho”.
Un Enfoque en Ciencia y Derechos en Haití
Haití, aún recuperándose del terremoto del 12 de enero, provee un agudo caso de estudio del vínculo entre ciencia y derechos humanos, y cómo el derecho humano a los beneficios del progreso científico se pueden aplicar ahí.
La AAAS y la División del Caribe de la AAAS ya se han unido a la UPR y otros para coordinar una iniciativa para apoyar a científicos e ingenieros haitianos que están tratando de reconstruir la infraestructura de S&T de la nación y redefinir su papel en la economía, escuelas y planes de desarrollo de Haití. Un equipo de investigadores y educadores de Haití, Puerto Rico y Estados Unidos se reunieron durante el verano en Puerto Rico y Haití trabajando para desarrollar ideas de política y educación para apoyar la iniciativa científica de Haití. Sus recomendaciones serán presentadas al nuevo gobierno de Haití después de las elecciones de la nación el 28 de noviembre.
Pero aún antes del terremoto, Haití era uno de los países más empobrecidos del mundo, y la destrucción del terremoto es tan extensa que cualquier esfuerzo exitoso de reconstrucción requerirá de un amplio esfuerzo, posiblemente costará miles de millones de dólares y tomará años para completarse. Los haitianos y sus intercesores dicen que pese a las generosas promesas de todas partes del mundo inmediatamente después del desastre, mucha de la ayuda aún debe ser entregada.
Fritz Deshommes, el vicerrector de la Universidad Estatal de Haití, evaluó el “déficit científico” de Haití mediante la medición del impacto del terremoto en su nación contra un terremoto seis semanas después en Chile.
El terremoto en Chile fue mucho más potente: una magnitud de 8.8, contra 7.0 en Haití.
Pero en Chile, poco más de 500 personas murieron, comparadas con las 230,000 que murieron en Haití. El epicentro del terremoto chileno estuvo cerca de un área menos poblada, pero Deshommes dijo que la disparidad en la destrucción es elocuente.
“La magnitud del terremoto no explica el daño”, dijo Deshommes. En cambio, dijo, Haití no tenía los cimientos científicos que podrían haberle ayudado a estar preparados.
“En nuestro país, no hay un solo sismólogo—ni siquiera uno”, dijo al público. “Hay algunos geólogos con cierto conocimiento sobre terremotos, pero no muchos”.
Con la falta de esa especialización, dijo Deshommes, el país tuvo poca anticipación de que un terremoto podría ocurrir, pese a que la historia y la geología habían planteado la posibilidad. Con la falta de anticipación, sus códigos de construcción no se acercaron a los fuertes códigos en Chile. Aún cuando hay códigos de construcción, explicó, el déficit científico y la precariedad de la vida diaria de la mayoría de la gente forman una cultura en la que los códigos no son seguidos. El resultado: Cuando ocurre un terremoto, hay muerte y destrucción considerables.
Wyndham amplió este punto, enfocándose en la respuesta al terremoto y preparaciones para desastres futuros. Aunque han pasado meses desde el terremoto, dijo, los recursos basados en la ciencia aún necesitan responder a asuntos de salud y desplazamiento entre los haitianos.
“Doctores, enfermeras, psicólogos, psiquiatras, epidemiólogos y otros profesionistas de salud y salud mental necesitan ser reclutados para ayudar”, dijo. Las necesidades de salud de las mujeres necesitan especial atención, dijo, especialmente aquellas que están embarazadas, y aquellas que han sufrido abuso sexual y de otro tipo. Atención especial también debe ser dada a la prevención de enfermedades infecciosas, incluyendo VIH/SIDA.
Al mismo tiempo, añadió, los científicos sociales tienen “un papel vital que jugar en la creación de mecanismos de monitoreo, puntos de referencia e indicadores para identificar las necesidades de las poblaciones afectadas y asegurar que las medidas tomadas para atender esas necesidades sean efectivas”.
Dada la vulnerabilidad de Haití hacia terremotos y huracanes futuros, se requieren también científicos para evaluar y planear estrategias de mitigación. Wyndham dijo que las Guías Operacionales y el Manual de Campo sobre Protección de Derechos Humanos en Situaciones de Desastre Natural de la ONU, publicados en 2008, reconocen “la responsabilidad para mitigar los efectos de un desastre como parte de su deber de proteger la vida, la seguridad y la salud física y mental de la población”.
El Papel de la Ciencia en el Renacimiento de una Nación
Más allá de la respuesta de emergencia, concordaron los ponentes, los científicos haitianos tienen razón en estar buscando un compromiso nacional más fuerte hacia la ciencia y la tecnología como un medio de reconstrucción y mejoramiento del país.
Romain Murenzi
Con un fuerte compromiso y liderazgo efectivo, es una estrategia que puede funcionar aún para naciones pobres y traumatizadas, dijo Romain Murenzi, director del Centro para la Ciencia, Tecnología y Desarrollo Sustentable de AAAS. Murenzi jugó un papel central en darle forma a la exitosa política de la ciencia para el desarrollo en Ruanda, cuando trabajó como ministro en el gobierno del Presidente Paul Kagame entre 2001y 2009.
Ruanda y su frágil economía fueron devastadas por el genocidio de 1994 que dejó alrededor de 800,000 personas muertas, principalmente del grupo étnico Tutsi así como los políticamente moderados Hutus. Pero el gobierno de Kagame persiguió un ambicioso plan de recuperación comenzando en el 2000, y Murenzi, supervisando la política sobre ciencia, tecnología y educación, ayudó a la adopción de políticas basadas en ciencia, tecnología e innovación, en todos los sectores de la economía – salud, agricultura y cría de animales de granja, agua, medio ambiente, y tecnologías informativas de comunicación. La política gubernamental condujo a lograr dramáticos incrementos en inscripción en escuelas y producción de alimentos. Disminuciones dramáticas fueron logradas en la prevalencia de VIH e infecciones de malaria. Ruanda adoptó el programa de Una Laptop por Niño e instaló un sistema de fibra óptica a nivel nacional para conectividad de banda ancha.
Al comienzo de la presidencia de Kagame, “estábamos rogando por comida cada año”, dijo Murenzi a los participantes. “Ahora Ruanda está exportando alimentos... Es el único país en la región con seguridad alimenticia”.
Respondiendo a una pregunta por parte de Deshommes, Murenzi dijo que Ruanda logró seguridad alimenticia en parte mediante la aplicación de ciencia agrícola a los esfuerzos agrícolas de la nación. Por ejemplo, los programas gubernamentales enfatizan prácticas básicas tales como alimentación y riego adecuado de arbustos de café y otros cultivos. Se han construido terrazas en las laderas de las colinas para prevenir la erosión.
Hasta ahora, sin embargo, los líderes no le han dado ese tipo de papel a la ciencia en la recuperación de Haití. El plan actual de recuperación desarrollado por el gobierno haitiano “simplemente no incluye a la ciencia como un componente de la recuperación”, dijo Gary Machlis, profesor de conservación en la Universidad de Idaho y uno de los organizadores de la iniciativa Haití promovida por la División del Caribe de la AAAS y sus socios.
Como parte del esfuerzo de recuperación, dijo Machlis, los científicos haitianos y sus colegas deben trabajar para “educar a los líderes haitianos para que entiendan mejor y valoren el papel que juega la ciencia en el desarrollo económico y sustentable de Haití”.
Al nivel de las bases, sin embargo, hay algunos esfuerzos ambiciosos para ayudar a la recuperación de Haití.
James Beaver
James Beaver, un profesor en el Departamento de Cultivos y Ciencias Agro-Ambientales de la UPR-Mayagüez, detalló los esfuerzos del Programa de Apoyo de la Investigación Colaborativa sobre Granos Básicos (CRSP, por sus siglas en inglés) para mejorar la producción de frijol mediante reproducción para resistencia contra enfermedades y adaptación a localidades o climas específicos.
Haití continua siendo una sociedad predominantemente agrícola, dijo Beaver. Las familias campesinas componen 60% de la población, y una tercera parte de la tierra de la nación es arable, aunque gran parte del cultivo es llevado a cabo en terreno empinado y vulnerable. En Haití, 80% de los frijoles consumidos son cultivados localmente.
“El proyecto CRSP se enfoca en el frijol porque este grano leguminoso es una importante fuente de proteína para la gente pobre, y es un alimento tradicional en la dieta haitiana”, dijo.
La investigación también aporta valiosos beneficios secundarios, dijo. El Proyecto Carbón MIT ha ayudado a los productores de cacahuate haitianos con un simple artefacto que comprime vainas en briquetas de combustible, aliviando la necesidad de cortar árboles para obtener combustible.
Deshommes dijo a los participantes que la agricultura haitiana enfrenta retos además de la tierra y el clima. Las políticas de libre comercio estadounidenses han devastado la agricultura haitiana, dijo causando la pérdida de 800,000 empleos agrícolas – y exacerbando la pobreza—en la pasada década.
Para el largo plazo, dijeron los ponentes, Haíti necesita nutrir otro recurso clave: los estudiantes.
Josee Vedrine-Pauleus
Josee Vedrine-Pauleus, un ingeniero eléctrico en la UPR-Humacao nacido en Haití, dijo que aspirantes a científicos haitianos podrían beneficiarse de programas de intercambio y otras misiones internacionales de corto plazo en escuelas y laboratorios, y luego traer ese nuevo conocimiento e ideas de regreso a casa. Machlis dijo que una clave para los líderes haitianos será el prevenir la fuga de cerebros mediante la creación de oportunidades para que los científicos puedan trabajar en casa y llevar a cabo trabajo importante.
Wyndham también hizo un llamado para educar a una generación de expertos científicos para ayudar a guiar los esfuerzos en la mitigación de desastres, desarrollo y otras áreas.
“Las universidades—no solo los académicos, sino también los estudiantes—en Haití, en Puerto Rico, y más allá, servirán como la fuente de expertos, como incubadores de ideas, y como la base para colaboraciones efectivas a través de fronteras y a través de disciplinas”, dijo ella. “Mientras que los derechos humanos proveen el marco dentro del cual se identifican las necesidades de las comunidades afectadas, la ciencia provee las herramientas con las cuales se pueden atender esas necesidades”.
Gilda S. Jiménez Obtiene el Premio de la División del Caribe de la AAAS a la Excelencia en la Educación Científica
SAN JUAN, Puerto Rico—Gilda S. Jiménez, una maestra de ciencia de preparatoria cuyos alumnos han destacado en las ferias científicas estatales y regionales, fue nombrada ganadora del Premio Lucy Gaspar a la Excelencia en la Educación científica este año durante la reunión 2010 de la División del Caribe de la AAAS.
Jiménez ha enseñado durante 11 años en la escuela Petra Mercado Bougart School, una escuela superior pública en Humacao, en la costa sureste de Puerto Rico. Ella también encabeza el club de ciencia de la escuela.
Al otorgar el premio a Jiménez, la División del Caribe dijo que los máximos honores obtenidos por sus estudiantes en recientes ferias científicas, el involucramiento de sus estudiantes en el acercamiento a la comunidad, y su trabajo entrenando a otros maestros ayudaron a establecer su récord como “una excelente maestra y extraordinaria mentora”.
También ha participado como académica en la Sociedad para la Investigación y Educación en Materiales, un proyecto para apoyar el estudio y la investigación en la ciencia de materiales, en asociación con la Universidad de Puerto Rico y la Universidad de Pensilvania, con apoyo por parte de la Fundación Nacional de la Ciencia de Estados Unidos.
Algunos de sus estudiantes en ese programa ya han presentado su trabajo en conferencias profesionales y han sido coautores de investigación en revistas de revisión colegiada, y varios están buscando licenciaturas y posgrados avanzados en universidades en Estados Unidos. Treinta están buscando licenciaturas y cinco persiguen estudios de posgrado en ciencia de materiales o campos relacionados en universidades a lo largo de Estados Unidos.
El premio es nombrado en honor de Lucy Gaspar, una educadora y por mucho tiempo secretaria-tesorera de la División del Caribe quien permanece profundamente involucrada en la educación científica y los esfuerzos de capacitación de maestros en Puerto Rico.
9 November 2010
