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http://www.aaas.org//news/releases/2010/media/1004cd_huang_es.shtml


Alice S. Huang, Presidenta de la AAAS, urge a las universidades a profundizar su compromiso con las mujeres y las minorías

SAN JUAN, Puerto Rico—Las universidades tienen que laborar sistemáticamente, desde la oficina del presidente hasta los profesores de la facultad y el estudiantado, por crear un ambiente en el recinto universitario que sea más acogedor y alentador para las mujeres y las minorías, así manifestó la Presidenta de la AAAS Alice S. Huang.

En comentarios que hiciera durante la celebración del 25 aniversario de la División del Caribe de la AAAS, la consumada viróloga y educadora manifestó que el ambiente en los recintos universitarios se relaciona directamente con el entorno más amplio de innovación en Estados Unidos. A menos que Estados Unidos pueda ampliar su reserva de futuros científicos e ingenieros, dijo ella, el país podría decaer dentro de una economía mundial que es cada vez más competitiva.

Huang indicó que muchos de los miembros del público tenían un largo récord de apoyo a la diversidad en la educación. No obstante, declaró: “Su trabajo necesita continuar centrándose en atraer a los mejores y más brillantes, independientemente de sus antecedentes o de sus situaciones económicas, o bien de si son hombres o mujeres, homosexuales o heterosexuales. Es importante que empleemos todo el poder intelectual al que podamos acceder con el fin de maximizar los aportes a la ciencia, al desarrollo y al progreso".

Por mucho tiempo, Huang ha sido una distinguida defensora de la participación de mujeres y minorías en los campos relacionados con las ciencias. Durante el banquete de aniversario de la División del Caribe, ella diseminó ese mensaje a un público integrado por funcionarios anteriores y actuales de la división, catedráticos y estudiantes. Combinó una evaluación estadística de la condición de las minorías y de las mujeres con relatos de su propia experiencia, antes de ofrecer sugerencias para incrementar el progreso.

En la actualidad, la División del Caribe consiste en más de 580 miembros de la AAAS de alrededor de Puerto Rico, Centroamérica, las islas de la Cuenca del Caribe, Venezuela y el sur de México. Desde su fundación en 1985, la conferencia anual de la división ha explorado una gama de temas — en el programa de este año se trató el tema de la neurociencia y el cruce de la ciencia y los derechos humanos — aunque ha mantenido un enfoque continuo en la educación científica.

“Desde su fundación, la División del Caribe ha reconocido la importancia de fomentar la diversidad en la ciencia e ingeniería", indicó el Presidente de la división Jorge Colón, un profesor de investigación en química inorgánica y bioinorgánica de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. “Para apoyar esa meta, hemos mantenidos estrechas relaciones con las escuelas, los maestros y los estudiantes de nuestra región”. Por consiguiente, encontramos la charla de la Dra. Huang muy inspiradora y alentadora.

“Ella hizo hincapié en la importancia e idoneidad de tener una administración educativa sensible a los asuntos relacionados con las minorías y el género, y con cómo fomentar a los estudiantes y jóvenes profesores pertenecientes a esos grupos para ayudarles a sobresalir. Estamos completamente de acuerdo y esperamos llevar su mensaje a los maestros y profesores de ciencia en nuestro sistema educativo, tanto al nivel de educación secundaria como superior".

Este año, la reunión de la División del Caribe se amplió de su formato regular de un día a dos días durante los cuales las sesiones del recinto de Río Piedras se dirigieron a los profesionales, educadores y estudiantes, desde escuela primaria al nivel universitario.

Desde que obtuvo su doctorado en la universidad de Johns Hopkins en 1966, Huang ha ocupado puestos de influencia donde se intersecan las investigaciones, la educación y la diplomacia. [Vea un perfil anterior de la Dra. Huang en AAAS.org.]

Ella dedicó 20 años de su carrera a la facultad de la Escuela de Medicina de Harvard; y de 1979 a 1990 también fue directora de los Laboratorios de Enfermedades Infecciosas del Children´s Hospital en Boston. En 1991, fue nombrada decana de ciencias en la Universidad de Nueva York y en 1997 se mudó al oeste para colaborar como asesora principal de relaciones externas en Caltech. En la actualidad, es profesora adjunta principal de la facultad de biología de esa institución.

Es la antigua presidenta de la Sociedad Americana de Microbiología, y de 2004 a 2009 prestó servicio en el Consejo de Ciencia y Tecnología de California. Además, ha sido consultora en políticas relacionadas con la ciencia para agencias gubernamentales en China, Taiwán y Singapur. De 1997 a 2001, colaboró en la Junta de Directores de la AAAS y en febrero comenzó su término como presidenta.

Las estadísticas ilustran una situación preocupante

La AAAS tiene un largo historial de estudio sobre el tema de la participación de mujeres y minorías en la ciencia y la ingeniería, así como sobre la promoción de su reclutamiento y retención en los campos de la educación y del trabajo. La presentación de Huang ante la División del Caribe se basó en parte en datos recopilados por Shirley Malcom, Directora de Educación y Recursos Humanos de la AAAS.

Huang reconoció que, desde que ella primero se integró al campo, se ha progresado mucho en términos de integrar a las mujeres en los campos de ciencia e ingeniería. No obstante, indicó, la participación de las mujeres y minorías en los campos relacionados con la ciencia ha sido históricamente baja y, desde la década de 1990, “ha ocurrido una notable baja de interés” entre los estudiantes en general.

Esos factores limitan las reservas de talento disponibles para impulsar la innovación, dijo ella, y la innovación es crítica para abordar los problemas que enfrentan Estados Unidos y el mundo.

Huang citó cifras de la Comisión de Profesionales en Ciencia y Tecnología (CPST, por sus siglas en inglés) que ilustraban que si bien el porcentaje de minorías de baja representación que obtuvieron doctorados en ciencias biológicas aumentó a más del doble entre 1977 y 2006, aún representa sólo el 6.7% del total. En el campo de ingeniería, el porcentaje aumentó a casi el doble; no obstante, aún representa sólo el 2.7% del total. Mientras tanto, el porcentaje en ciencias de la computación decayó de 6.5% en 1977 a 1.5% en 2006.

En la actualidad, las mujeres obtienen más de la mitad de todos los doctorados conferidos en Estados Unidos — y un 52% en el campo de las ciencias biológicas — no obstante, muchos de esos doctorados se concentran en letras y bellas artes, educación y ciencias sociales. Ella indicó que un estudio realizado en 2006 encontró que las mujeres adquirían "drásticamente menos" de la mitad de los doctorados en otros campos - únicamente un 28% de aquéllos en las ciencias físicas y un 20% de los de ingeniería.

Otro estudio de la CPST demostró que mientras más alto el rango del título, más baja era la proporción de mujeres y minorías marginadas.

“En realidad, aproximadamente en los últimos 20 años, hemos experimentado maravillosos cambios en la sociedad", indicó Huang al público. “Las mujeres han recibido mucha más aceptación... no obstante, aún hay un gran trecho por recorrer. Aún no hemos llegado — y estamos perdiendo a muchos individuos con la capacidad de contribuir”.

¿A qué se debe el problema? En las universidades y colegios universitarios, dijo Huang, el entorno cultural es clave. “Muchas mujeres han dicho que , por propia voluntad, no han querido dedicarse a la física o las matemáticas porque el ambiente es bastante frígido", dijo ella. “Por lo tanto, el cambio debe llegar para que sea mucho más acogedor para las mujeres y otras minorías en esos campos”.

Reforma esclarecedora: un estudio de caso

Como estudio de caso del éxito en la reforma, Huang ofreció el ejemplo de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania.

Durante la década de 1990, los líderes universitarios se percataron de que el nivel de matrícula de mujeres en su programa de ciencias de la computación estaba declinando vertiginosamente. Efectuaron cambios prácticos a los estándares de admisión que ampliaron la reserva sin reducir la calidad del estudiantado. Aumentaron el alcance. Ajustaron el método de enseñanza de la facultad de un curso obligatorio de algoritmos, enfatizando su relevancia y valor prácticos. Además, reclutaron a una renombrada profesora de ciencias de la computación jubilada de California y le pidieron que tomara la iniciativa para crear una comunidad de apoyo para las estudiantes.

En años subsiguientes, un comité asesor de mujeres en ciencias de la computación creó un programa de “Hermana grande/Hermana pequeña” para estudiantes universitarias e inició una serie de presentaciones por oradores y talleres de desarrollo profesional, además de eventos sociales.

El resultado: La comunidad femenina de ciencias de la computación es tan grande en Carnegie Mellon que hasta las propias estudiantes se han integrado a los esfuerzos por reclutar estudiantes nuevas.

Un compromiso en todo nivel

Huang sugirió que el éxito de Carnegie Mellon provee una lección importante: El cambio de ambiente en la educación superior requiere un compromiso sistemático e institucional, uno que implique a todos los niveles de la comunidad universitaria.

El rector de la universidad debe admitir los problemas institucionales y comprometerse a solucionarlos dentro de un plazo específico, dijo Huang. El rector asigna a los decanos y jefes de departamentos la responsabilidad de las decisiones de contratación y ascenso, a la vez que toma medidas para vigilar el progreso y recaudar los fondos necesarios para apoyar la meta.

Huang contó un relato pertinente: “El rector de una universidad se acercó a mí una vez y dijo, ‘Sabes, simplemente no parezco tener éxito en hacer que más mujeres asistan aquí [para estudiar campos relacionados con la ciencia]. Tal vez somos demasiado técnicos’. Yo le dije: 'Permíteme ver los folletos que entregas para reclutar en las escuelas superiores'.

“Me entregó varios folletos distintos — tenían bellas fotos del recinto, bellas fotos de los estudiantes y sus maestros. Pero no había ni una cara de mujer en ninguna de ellas. Si yo viera ese folleto, yo diría: ‘Nunca se ven mujeres, nunca presentan mujeres, así que, ¿por qué ir allí?’”

La universidad tiene folletos nuevos y su nivel de matrícula de mujeres ha mejorado, dijo Huang.

“El rector tiene una responsabilidad enorme", dijo ella, “y se ha vuelto evidente que sin el liderazgo en la cumbre de una institución, nunca ocurrirá ningún gran cambio. Es el rector quien debe liderar el cambio de ambiente”.

Los vicerrectores y decanos deben coordinar los recursos y la aplicación de las mejores prácticas necesarios para cambiar el entorno. Deben proveer los incentivos necesarios para apoyar las metas y responsabilizar a los jefes de los departamentos de las decisiones de contratación, ascenso y salariales.

Los jefes de los departamentos desempeñan un papel clave en el cambio de ambiente, según Huang. A través de las decisiones de contratación y salariales, las tutorías y la comunicación, ejercen una enorme influencia en la creación y el mantenimiento de una comunidad.

Cuando se comprometen a tomar decisiones justas y transparentes en materia de contratación y ascensos, o bien cuando proporcionan apoyo programático o avisan al profesorado de oportunidades que surgen, envían un mensaje sobre el valor conferido a la presencia de mujeres y minorías - y eso impulsa a un cambio positivo en el ambiente.

Los mentores deben ocuparse de refinar sus papeles, sugirió Huang. En el entorno actual de un recinto universitario, muchos de ellos se ven como protectores de un campo o profesión en particular.

“En lugar de pensar que tenemos que arrancar malas yerbas del jardín”, dijo ella, “tenemos que pensar en cultivar el jardín”.

Es importante que el mentor entienda las diferencias sociales y culturales, dijo Huang, y felicitó a los funcionarios de la Universidad de Puerto Rico por sus éxitos en fomentar una matrícula estudiantil diversa en las ciencias.

“Me gusta la palabra potenciar”, agregó. “Es su fe y su confianza en los jóvenes lo que les brindará a ellos los conocimientos y la confianza en sí mismos que necesitan para tener éxito".

Las mujeres y minorías mismas juegan un papel clave para crear un entorno más positivo, dijo Huang a su público. Las instó a dedicarse de lleno a sus estudios y a su trabajo — a buscar tutores, afiliarse a asociaciones profesionales y promover sus propios trabajos.

Retos continuos, respuestas constructivas

Huang reconoció que las mujeres y las minorías enfrentan retos continuos, desde restricciones legales y fuerzas culturales que se oponen a la diversidad, hasta resistencia de parte de poderes arraigados. “Probablemente el peor de ellos”, manifestó, “es la negligencia un tanto benigna, la creencia que todo marcha bien y que no hay que cambiar nada”.

Ella exhortó a todos los presentes en la sala a laborar personalmente para combatir esos retos, comprometiéndose con el cambio y trabajando dentro de sus áreas de influencia para conformar un entorno que apoye y florezca gracias a la diversidad.

Aunque ya estén jubilados o no en el poder, dijo ella, las personas deben sentar el ejemplo. Las mismas mujeres y minorías deben evitar la trampa de desacreditar el trabajo efectuado por otras mujeres y minorías. Además, en cada nivel y en cada comunidad dentro de la cultura universitaria, las personas "nunca deben tolerar el descrédito casual o el menosprecio de los aportes o logros de las mujeres y minorías", dijo Huang.

“Todos sabemos que las minorías y las mujeres se esfuerzan mucho más para llegar a sus puestos actuales. Tenemos que asegurar que los estándares para ellas no sean más altos que los de hombres blancos”.

Una manera de contrarrestar esos obstáculos, sugirió Huang, es superarlos mediante compromiso y pasión.

“Tiene que asegurarse de estar en un campo que le apasione", dijo ella. “Cuando yo era muy joven, me dijeron — ‘Sabes, no hay muchas mujeres en el campo de la ciencia, pero si en realidad amas lo que haces, verdaderamente vale la pena... Y si amas algo, lo harás muy bien'".

Edward W. Lempinen

8 October 2010

 
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