News: News Archives
http://www.aaas.org//news/releases/2012/1210mexico_math_sp.shtml
Los Estudiantes Matemáticas Entrenados por AAAS Competir y Colaborar en la Olimpiada Mexicana
Links
Más información sobre la AAAS Matemática Programa de Capacitación Olimpiada en su página de Facebook.
Vea una proyección de diapositivas.
Lea este artículo en inglés.
GUANAJUATO, Mexico—A Emanuel Pérez, un estudiante de secundaria e hijo de inmigrantes mexicanos, no siempre le ha sido fácil posicionarse en el mundo de las matemáticas. Dijo que creciendo en el barrio de Belmont-Cragin en Chicago, algunos de los muchachos latinos de su edad se burlaban, o al menos cuestionaban, su amor por las matemáticas. Pese a que es parte de un equipo de matemáticas de la Whitney M. Young School, él es el único estudiante minoritario en el equipo. “Tratas de pertenecer a ambos mundos, y no cabes en ninguno”, dijo Pérez.
Pero cuando Pérez observa al profesor Eduardo Dueñez explicar soluciones a problemas matemáticos extremadamente complejos, él ve una pasión como la suya que evolucionó en una habilidad consumada y una carrera profesional. Y lo que es aún más importante, él ve su propio camino hacia un futuro fascinante.
“Es sensacional tener a alguien a quien admirar”, dijo Pérez. “Puedo imaginarme haciendo lo que Eduardo está haciendo”.
Pérez conoció a Dueñez, un profesor asociado de matemáticas en la Universidad de Texas en San Antonio, en un programa de AAAS específicamente diseñado para estudiantes matemáticamente avanzados que son miembros de minorías sub-representadas. Como parte del programa, Pérez y otros tres estudiantes estadounidenses viajaron a la Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM), que se llevó a cabo del 11 al 16 de noviembre en Guanajuato, tras haber participado en 10 días de entrenamiento intensivo en un grupo más amplio de estudiantes en Washington, D.C., este verano pasado.
También elegidos para viajar a México fueron Sohail Farhangi, un estudiante de preparatoria en la Thomas Jefferson High School of Science and Technology en Alexandría, Va; Varun Mohan, estudiante de secundaria en The Harker School en San José, Calif; y David Vargas, estudiante de preparatoria en Herricks High School en New Hyde Park, N.Y. Como participantes no oficiales en la OMM, la cual determina la selección de estudiantes mexicanos que irán a la Olimpiada Internacional de Matemáticas, los estudiantes estadounidenses llevaron a cabo dos pruebas de 4½ horas resolviendo problemas matemáticos que requieren de un gran ingenio al lado de 196 estudiantes mexicanos que estaban compitiendo oficialmente. A diferencia de la Olimpiada Matemática Estadounidense, en donde los contendientes presentan exámenes en escuelas participantes a lo largo de Estados Unidos, los estudiantes mexicanos que compiten en su concurso nacional provienen de todo el país, seis de cada uno de los 31 estados de México y el distrito federal de la Ciudad de México. Mientras que el viaje amplió las habilidades de competencia matemática y la experiencia personal de los cuatro estudiantes estadounidenses, también facilitó nuevas relaciones internacionales en la comunidad matemática y científica.
Florence Fasanelli y Mark Saul, co-directores del programa de AAAS, ven la iniciativa como una manera de juntar a estudiantes excepcionalmente talentosos que de otra manera pueden ser ignorados o aislados – y para incrementar la participación de minorías sub-representadas en matemáticas elevadas. Fasanelli dijo que estos estudiantes “no son celebrados por su talento o su habilidad, sino más bien son excluidos y se sienten bastante solos”.
El programa fue financiado con una beca de $125,000 de la Fundación Alfred P. Sloan, la Universidad del Distrito de Columbia proveyó salones de clases y alojamiento gratuitos para 20 estudiantes durante el entrenamiento, y la AAAS ofreció apoyo en especie con personal. Otra parte del programa se llevó a cabo en septiembre, cuando otros cuatro participantes viajaron a Tunisia para competir en la Olimpiada Matemática PanAfricana.
Saul, quien también encabeza el Centro para Talento Matemático en el Courant Institute of Mathematical Sciences de la Universidad de Nueva York, reclutó a un equipo de primera calidad de matemáticos de grupos minoritarios tales como Dueñez para ser entrenadores—y modelos a imitar—para los estudiantes participantes.
Curiosamente, lo que Dueñez está pasando a los participantes del programa es precisamente lo que él aprendió y emuló mientras crecía en Guadalajara, México. Profesores universitarios de matemáticas ahí lo prepararon a él y a unos cuantos amigos cuando eran adolescentes que se aparecían afuera de los salones de clase de los profesores con complejos problemas matemáticos.
“Ellos nos ayudaron solamente porque querían hacerlo”, dijo Dueñez. “En resumidas cuentas, estos maestros y la facultad querían hacer lo correcto con nosotros”.
Habiendo concursado en dos OMMs y formado parte del equipo de seis mexicanos que fue a la Olimpiada Internacional de Matemáticas en 1990, Dueñez fue entrenador de los estudiantes estadounidenses en Washington, D.C. y viajó a Guanajuato este verano como líder del equipo con Pérez, Farhangi, Mohan y Vargas. Su participación ha sido esencialmente pro bono, involucrando solo un pequeño honorario. El caracteriza su participación como “pasando la estafeta” a otra generación de estudiosos matemáticos.
Pasar la estafeta significa desarrollar las habilidades de los estudiantes, pero también significa crear una comunidad para los campeones matemáticos, quienes podrían no estar estimulados por sus clases, o conectar con sus compañeros en la escuela.
Cuando los participantes del programa AAAS se reúnen, dijo Saul el co-director del programa, “ellos se motivan uno a otro. Les gusta consultar y aprender de otros. Como los atletas, a ellos les gusta jugar”.
Farhangi, quien entró al programa de AAAS tras ver un folleto sobre este en la escuela, dijo que de verdad le ha gustado practicar matemáticas con otros estudiantes talentosos. “Es padre estar con ellos en persona, y el entrenamiento duró todo el día, lo que fue sensacional. Cuando regresé a casa después de los diez días, estaba mucho más entusiasmado para practicar matemáticas.”
El y los otros tres estudiantes que viajaron a México se reunieron con Dueñez el día después de que llegaron a Guanajuato para resolver algunos problemas matemáticos. Aparentemente relajados pero energizados cuando se instalaron en uno de los cuartos de hotel que habían sido rentados para ellos, ellos trabajaron individualmente y en colaboración, mostrando uno a otro sus cuadernos y discutiendo sobre propuestas en un híbrido de lenguajes adolescente y matemático. “Tío, estoy generando primos”, Mohan dijo a Farhangi, refiriéndose a uno de sus problemas. “¿Qué estás haciendo tú?” Con nuevos problemas frente a ellos, estaban clavados y ningún otro asunto no relacionado con matemáticas fue discutido durante una sesión de tres horas.
“Así es como funciona”, dijo Dueñez refiriéndose a la concentración de los estudiantes. “Tres horas son sólo el comienzo.”
Durante el evento de la OMM, los cuatro participantes del programa tuvieron una extensa oportunidad para interactuar con sus compañeros matemáticos mexicanos. La atmósfera en el evento de este año en Guanajuato fue un poco como de campamento de verano, completo con una excursión a la Alhóndiga de Granaditas, la cual sirvió como una fortaleza durante la Guerra de la Independencia en México y ahora es un museo, y a la enorme estatua en lo alto de Guanajuato de la heroica figura de El Pípila, quien se dice ayudó a los revolucionarios a vencer a los monarquistas. Siguiendo con la imagen del campamento de verano, el evento incluyó una noche de talento, durante la cual un grupo de académicos matemáticos mostró que no estaban por encima de subir al escenario para recrear el loco baile hecho famoso por la sensación de YouTube, “Gangnam Style” o “Baile del Caballo”.
“Este evento da a estos estudiantes una seguridad en las cosas que hacen, una confianza en sí mismos”, dijo José Antonio Gómez, director de la OMM y profesor en la Universidad Autónoma de México. “Ellos llegan a conocerse a sí mismos y aprenden que pueden hacer cosas que no sabían que podían hacer”.
“Tenemos a varios muchachos que son muy introvertidos y poco sociales,” dijo Ignacio Barradas del Centro de Investigación en Matemáticas en Guanajuato y un veterano organizador de OMM. “Cuando vienen aquí, ellos florecen. Los chicos se transforman porque tienen permiso social para transformarse”.
Pese a que no estaban compitiendo oficialmente en la OMM, los cuatro estudiantes de E.U.A. recibieron resultados que los habrían calificado para medallas: plata para Mohan y Vargas, y bronce para Farhangi y Pérez. Habiendo venido a México en parte debido a su habilidad para escribir demostraciones en español, los cuatro descubrieron maneras para conectar con los estudiantes mexicanos, y dos dijeron que se mantendrán en contacto con nuevos amigos mexicanos en Facebook.
Vargas, cuya familia proviene de la República Dominicana, describió la semana de actividades alrededor de la competencia como “realmente positiva. Le da un sentimiento más de cooperación que de competencia. Es como si todos estamos trabajando juntos”.
“Los muchachos mexicanos han sido mucho más buena onda que lo que pensé. Son más sociales”, dijo Vargas.
En una de las actividades de la OMM, los estudiantes estadounidenses se unieron a sus compañeros mexicanos en el siguiente capítulo de pasar la estafeta –visitando escuelas primarias en el área de Guanajuato con la esperanza de volcar a niños más jóvenes hacia las matemáticas.
Pese a las batallas que Pérez ha experimentado tratando de encontrar su comunidad, él sonrió ampliamente mientras observaba una exhibición en donde los competidores adolescentes de la OMM utilizaron burbujas de jabón para ayudar a los niños de escuela primaria a explorar formas y planos en una escuela remota en Llanos de Santana, que se sitúa en las colinas a las afueras de Guanajuato.
“Me siento más en casa aquí que en Estados Unidos,” dijo. “Me siento más integrado a una comunidad que ni siquiera sabía que existía”.
10 December 2012
